¿Todo es poesía?
No, dijo
y se apagó el sol.
No, dijo
y se apagó el sol.
Carlos Lazo, poemas, editorial Arbol En Llamas (independiente), 78 poemas, divididos en mañana, medio día y noche.
Carta.
No somos nada que importe.
Nuestras pequeñas vanidades caen
como cataclismos en las lágrimas
y desaparecen con la noche.
Años muy antiguos
en donde tú eras polvo
ni a una fotografía te acercaste.
Te crees algo
estas vivo.
La desgracia
esperando algo más
una cosa para cuestionarse.
Disculpa, pero debo decirlo:
no hay nada más.
Te crees importante
porque tienes el mundo ante tus ojos.
Ja.
Se acabará com ya antes a pasado.
Y tú me respondiste:
No hay paz en el hastío
el milagro amargo y extraño de la vida
desaparece
junto con sus millones de instantes.
Sí, lo sé.
Nadie nos recordará
en un par de años
como no fue necesario que existiéramos
en un día perdido
completamente olvidado
del año mil.
Y cuando vuelvo a casa
me doy cuenta
que todo lo que hacemos es en vano
innecesario realmente.
que entre una cosa y otra
media lo superficial
de nuestras pequeñas ganas de vivir.
Las ancias y los proyectos que nos planteamos
sirven para reflejarnos
en el fondo de nuestra congelada caja negra.
El espejo rayado de nuestro rostro.
Pienso en lo que me dijiste:
Vivamos sin defendernos
esperando la patria negada
la angustia no da tregua
enmarañando, embruteciendo
dejando a su paso ruina y desvarío
un aire que susurra.
La realidad en una fosa.
Esta condena trágica
de miles de seres silenciosos
y sin voz.
Esta condena trágica
de ver esfumarse desgarrando
todo a lo que nos aferramos.
Y recuerdo lo último que dijiste
sobre la vida
sobre lo que fue la vida:
Lo fugitivo que ha burlado
por breves instantes
su ley imutable.
Ya la sombra destruyó todo a su paso.
Sólo queda este suelo acogedor
donde seremos bienvenidos
al olvido que ya somos
que seremos
en la tierra.
No somos nada que importe.
Nuestras pequeñas vanidades caen
como cataclismos en las lágrimas
y desaparecen con la noche.
Años muy antiguos
en donde tú eras polvo
ni a una fotografía te acercaste.
Te crees algo
estas vivo.
La desgracia
esperando algo más
una cosa para cuestionarse.
Disculpa, pero debo decirlo:
no hay nada más.
Te crees importante
porque tienes el mundo ante tus ojos.
Ja.
Se acabará com ya antes a pasado.
Y tú me respondiste:
No hay paz en el hastío
el milagro amargo y extraño de la vida
desaparece
junto con sus millones de instantes.
Sí, lo sé.
Nadie nos recordará
en un par de años
como no fue necesario que existiéramos
en un día perdido
completamente olvidado
del año mil.
Y cuando vuelvo a casa
me doy cuenta
que todo lo que hacemos es en vano
innecesario realmente.
que entre una cosa y otra
media lo superficial
de nuestras pequeñas ganas de vivir.
Las ancias y los proyectos que nos planteamos
sirven para reflejarnos
en el fondo de nuestra congelada caja negra.
El espejo rayado de nuestro rostro.
Pienso en lo que me dijiste:
Vivamos sin defendernos
esperando la patria negada
la angustia no da tregua
enmarañando, embruteciendo
dejando a su paso ruina y desvarío
un aire que susurra.
La realidad en una fosa.
Esta condena trágica
de miles de seres silenciosos
y sin voz.
Esta condena trágica
de ver esfumarse desgarrando
todo a lo que nos aferramos.
Y recuerdo lo último que dijiste
sobre la vida
sobre lo que fue la vida:
Lo fugitivo que ha burlado
por breves instantes
su ley imutable.
Ya la sombra destruyó todo a su paso.
Sólo queda este suelo acogedor
donde seremos bienvenidos
al olvido que ya somos
que seremos
en la tierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario